miércoles, 28 de noviembre de 2007
A la manera de Hansel y Gretel, el escritor debe “sembrar el camino” que sigue el lector; dejando caer migajas de información que lo preparen para el desenlace. Estos indicios aparecerán de manera ambigua, casi disimulados en la escenografía, pero con la fuerza suficiente como para ser significativos.
El escritor entrenado evalúa dónde, cómo, cuándo y con qué claridad son necesarios esos indicios. Para ello, recorre el texto en ambos sentidos, repasando si cada pista, cada dato vertido ocupa el lugar que le corresponde.
Conviene tener presente lo dicho por Chejov “Si en la línea cinco aparece una escopeta, y en la línea quince esa escopeta no se ha disparado, la escopeta está de más”.
A la sazón, en el camino de ida, es necesario “prometer algo” al lector, algo que va a suceder; y cumplirlo al final. Del mismo modo, observando el texto en perspectiva, habrá que verificar si ese cumplimiento responde a las promesas formuladas. El Texto: ¿Promete lo que cumple? ¿Cumple lo que se ha prometido? ¿Hay datos “sobrantes” que develan la trama antes de tiempo? ¿Falta información, y el texto roza (o cae) el Deus ex machina? ¿Hay datos que pasan por relevantes y no lo son?
Es menester, entonces, saber distribuir esas migajas de información para que el lector las acumule, y las saboree al llegar a la conclusión de la historia.


© Marcelo Choren – España 2007

Tags: Blog, notas, literatura, indicios

Publicado por Marcelo_Choren @ 12:58  | Notas
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Comentarios
Publicado por ruylopez
lunes, 24 de diciembre de 2007 | 15:46
En una novela corta que escribí hace años incorporé el siguiente diálogo:
- Para empezar, ¿tú sabes quién es?
- No. - mintió Morán.
Muy al final se devela la identidad del personaje en cuestión.
¿Manipular al lector para que no nos abandone? Saludos.